Coche Autónomo Timeline

Cómo funciona un coche autónomo

A casi todo el mundo le interesa, aunque sea un poco, conocer cómo se ha llegado a esta etapa de la tecnología en la que ya los coches son capaces de moverse solos, y de llevarnos a cualquier parte. La ciencia avanza tan deprisa que casi nos sorprende a la mayoría de los mortales. 

Los hitos de la conducción autónoma

Para explicar cómo funciona un coche autónomo, explicaremos el timeline o cronología de los coches autónomos desde 2017 al futuro.

La base de la conducción automatizada son los ADAS –Advanced Driver Assistance Systems-. Se trata de asistentes a la conducción como los que tienen muchos coches en la actualidad: mantenimiento de carril, control de velocidad adaptativo, frenado de emergencia en ciudad. Como funcionan de forma conjunta, el  vehículo puede moverse por sí mismo sin que una persona intervenga. A esto se suman múltiples sensores, cámaras, radares y otros mecanismos de geolocalización y de percepción del entorno.

Los coches autónomos actuales cuentan con un volante convencional, caja de cambios y pedales de configuración,  igual que un coche normal. Pero en el futuro, el plan es que estos serán eliminados en los vehículos totalmente autónomos. La visión final que los fabricantes tienen es que simplemente te subas a bordo, establezcas tu destino y dejes que la electrónica haga el resto. No obstante,  el camino hacia ese resultado es todavía bastante largo, aunque algunas empresas creen que tendrán plena autonomía en la carretera en menos de tres años.

2017: Conducción asistida

Los coches de hoy ya están muy avanzados, con tecnología que habría parecido improbable hace 10 años. Una plenitud de cámaras y radares se instala para monitorear los peligros que se avecinan y los sistemas de Frenado de Emergencia Autónoma (AEB) pueden aplicar los frenos en caso de un accidente potencial. La tecnología de salida de carril puede mantener a un automovilista en la pista si se desvía por no prestar atención. Es importante destacar que, sin embargo, el conductor mantiene el control total. Algunos automóviles como el Volvo S90 tienen sistemas de asistencia de conducción a baja velocidad que conducen el coche a menos de 30 mph y controlan la dirección, la aceleración y el frenado en hasta 80 mph. Sin embargo, el conductor debe mantener sus manos ligeramente en el volante en todo momento para continuar.

2018: Conducción sin manos

En 2018, los coches serán mucho más inteligentes con sistemas más avanzados de asistencia al conductor, incluyendo la “conducción sin manos” en las autopistas, según lo permitido por las regulaciones. Los conductores seguirán siendo responsables, sin embargo, y se espera que tomen el control en caso de circunstancias inesperadas o si la tecnología falla. Podrán quitar las manos del volante durante unos tres minutos, pero después el sistema les advertirá de que pongan sus manos de nuevo en él. Si esto no sucede, el sistema se cortará y el coche maniobrará con seguridad hasta detenerse.

Conducción automatizada

2021 – Conducción automatizada

El comienzo de la próxima década tendremos grandes cambios con movimientos hacia la autonomía total. Habrá secciones predefinidas de autopistas donde el coche será capaz de tomar el control completo y permitir a los conductores llevar a cabo otras tareas como leer un libro. El coche utilizará una serie de sensores, incluyendo radares, cámaras y láser, para construir una imagen del entorno de la carretera por delante. Será capaz de conducir con seguridad, frenar y acelerar por su cuenta. Al salir de la autopista, estos coches estarán equipados con sistemas de asistencia muy avanzados para ayudar a los conductores cuando estén al control.

2025 – Automóviles completamente autónomos

Los expertos sugieren que en aproximadamente 8 años, un coche será capaz de conducirse a sí mismo completamente de puerta a puerta sin que el conductor necesite tocar el volante. Esto incluye la conducción en autopistas y en entornos urbanos que cuenten con semáforos, cruces y rotondas. Los automóviles se conectarán de forma inalámbrica entre sí y se comunicarán con la infraestructura de carreteras para tomar decisiones sobre el tráfico y los tiempos de viaje. Es probable que todavía haya volante. Después de 2025, es factible que pudiéramos ver el primer vehículo en el que no exista ya la opción de  que el conductor tome el control.